Ser político y las molestias que conlleva

Aristóteles, filósofo y científico de la Antigua Grecia, definió al ser humano como el animal capaz de relacionarse con los suyos y organizar la vida en sociedad de forma voluntaria. El fenómeno de crear sociedades se puede observar en muchos niveles. Las bacterias forman colonias, las abejas se organizan en sociedades más complejas, y la mayoría de los mamíferos vive en conjuntos, los cuales reciben diferentes nombres, en función de la especie de la que hablemos. Pero casi todas tienen en común que se organizan en sociedades de menor o mayor tamaño. Los seres humanos hacemos lo mismo, pero según Aristóteles, somos capaces e incluso obligados a organizar nuestra vida social de forma consciente, es decir, lo hacemos de forma espontánea y siguiendo pautas establecidas, pero también moldeamos y cambiamos nuestra forma de asociarnos, con menor o mayor independencia. Podemos crear asociaciones de vecinos, nos organizamos en grupos religiosos, creamos Estados y decidimos cuál será su sistema político, a los cuales luego otorgamos una constitución. Éste es el rasgo que nos diferencia de los animales y por el que Aristóteles define el ser humano como zoon politicon. Somos seres que pueden hacer política, pero también nos vemos obligados a hacerla, queramos o no. Parece que el hecho de organizarnos y reflexionar sobre la mejor forma de hacerlo es nuestra suerte y condena a la vez. Sigue leyendo

¿Un nuevo fin de la historia?

1989, tras las protestas en varios países de Europa Oriental que llevaron a la apertura del muro de Berlín y de las fronteras entre los dos bloques europeos, Francis Fukuyama, un politólogo americano de origen japonés publicó un artículo con el título ¿El Fin de la Historia? En este artículo se preguntó si las revoluciones en los países de la Europa Oriental no eran el final de una era que se caracterizó por la lucha eterna entre dos ideologías: entre la democracia liberal y su sistema económico basado en el libre mercado y el socialismo con su economía planificada.

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2.826.549 razones para sentir vergüenza

Reconozco que el título es algo polémico pero es difícil mantener la cabeza fría ante el panorama que nos presenta la ONG Save the children en su último informe sobre la pobreza infantil en España. El informe toma como punto de partida otro informe de Eurostat, la oficina de Estadística de la Comisión Europea. En la Encuesta sobre Ingresos y Condiciones de Vida de 2012, esta institución llegó a la conclusión de que el 29,9% de la población infantil vive por debajo del umbral de pobreza en España. Dicho umbral se sitúa en el 60% de la renta mediana del país.

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