¿Qué significa el fin del INF?

El 1 de febrero de 2019 entrará probablemente como una fecha histórica más en los libros y documentales de historia porque Estados Unidos se retiró de forma unilateral del tratado INF. ¿Qué es el INF? En este artículo intentaré dar algunos datos sobre este tratado cuyo fin podría desembocar en una nueva carrera nuclear, que afectaría también la seguridad en Europa. 

INF son las siglas de Intermediate Range Nuclear Forces, nombre para un tratado sobre el arsenal de misiles balísticos que pueden transportar cabezas convencionales o cabezas nucleares. Estas cabezas que en español también se llaman ojivas,  tienen una capacidad destructiva similar o mayor que las bombas de Hiroshima y Nagasaki. En general, existen dos tipos de misiles: los intercontinentales que se lanzan desde un silo subterráneo y que pueden cruzar varios miles de kilómetros, antes de detonar en territorio enemigo, y los misiles balísticos. Ambas potencias de la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos tenían numerosas instalaciones con este tipo de misiles. 

La segunda clase, los misiles balísticos, son el objeto del tratado INF. Son misiles de rango corto e intermedio, que recorren distancias entre 500 y 5.500 km. Como vemos, pueden alcanzar también distancias largas pero, en contraste con los misiles intercontinentales, se pueden lanzar desde el remolque de un camión como en la foto abajo. Esto significa, que son fáciles de transportar y de desplegar en cualquier lugar propio pero suponen una amenaza seria, dada la distancia que pueden recorrer. 

Remolque lanzadera del Pershing II

¿De dónde viene el INF?

Durante la Guerra Fría, este tipo de misiles se encontraban a ambos lados del telón de acero, la frontera que dividía Europa desde el Norte hacia el Sureste en dos bloques. El misil de la foto es el Pershing II que la OTAN decidió desplegar en Alemania occidental, tras descubrir que la Unión Soviética había empezado a desplegar un nuevo misil, más destructivo y más preciso, el SS-20. El despliegue del nuevo Pershing no sería inmediato porque la OTAN vinculó esta amenaza con una oferta de diálogo directo con el Kremlin.  Esta decisión, conocida por la decisión doble de la OTAN, condujo a varios encuentros entre Moscú y Washington que finalmente llegó a la firma del tratado INF en diciembre de 1987. El camino hasta la firma fue pedregoso: tanto los socios de la OTAN como el opinión pública en Alemania estaban divididos. El movimiento por la paz en Alemania occidental se opuso al despliegue de nuevas armas nucleares, mientras otras voces abogaban por mantener una línea dura con Moscú. Esta división forzó incluso el cambio del gobierno mediante una moción de censura constructiva. 

Gorbachev y Reagan firman el INF

¿Por qué fue tan importante?

En este tratado bilateral, ambas partes se comprometían a desmantelar sus arsenales de misiles balísticos cuyo rango comprendiera cualquier distancia entre 500 y 5.500 km. Reagan prometió incluso de forma unilateral de interrumpir durante 10 años la Strategic Defense Initiative, el primerizo proyecto de escudo antimisiles que consistía en interceptar misiles intercontinentales antes de que volverían a entrar en la atmósfera. SDI será una clave para entender las acusaciones rusas en la actualidad. Más tarde veremos, por qué es tan importante. Ambas partes negociaron también la creación de una comisión especial (Special Verfication Commission), un organismo que regulaba todas las cuestiones relacionadas con el cumplimiento y los controles mutuos. Todos los misiles fueron desmantelados hasta 2000, los controles mutuos en el terreno terminaron en 2001 pero la vigilancia mutua por satélite continuaba. 

En diciembre de 2001, el presidente Bush anunció la retirada unilateral del Tratado sobre Misiles Antibalísticos, de 1972, en el que ambas potencias se habían comprometido a no instalar misiles que pudieran interceptar misiles intercontinentales. ¿Por qué se retiró EE.UU de este tratado? Rusia lo interpretaba como el intento de reanudar el proyecto SDI. Estados Unidos trató de calmar a Rusia con un nuevo tratado, llamado SORT (Strategic Offensive Reduction Talks), que a Rusia no le quedó otro remedio que aceptarlo por su débil posición internacional en aquellos años. 

¿Por qué ahora?

Rusia se ha recuperado como actor internacional y ha ampliado considerablemente su capacidad militar. La anexión de Crimea en 2014 y la aparición en Siria desde 2015 han dejado claro que Rusia ha vuelto al escenario internacional. Según los datos del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute), Rusia destina un 12 por ciento del presupuesto estatal para gastos militares, frente al 6 por ciento en Estados Unidos y 9 por ciento en China. Estamos hablando del porcentaje sobre el presupuesto estatal, lo que significa que es una decisión consciente, no del porcentaje sobre el PIB (Producto Interior Bruto) que es una variable en la que los decisores políticos apenas pueden influir. Estados Unidos acusa a Rusia desde 2014 -cuando Barack Obama era presidente- de hacer pruebas ilegales con el misil 9M729, mientras Rusia acusa a Estados Unidos de lo mismo en las plataformas del escudo antimisiles en Rumanía y Polonia. El escudo antimisiles es una figura metafórica que evoca la imagen de una especie de paraguas encima de Europa en cuya superficie explotan de forma misteriosa todos  los misiles. Pero en realidad se trata de misiles que son lanzados desde lanzaderas movibles, parecidas a las que se usaron para los misiles que son objeto del INF. Estados Unidos instaló una de estas lanzaderas en una base aérea en Deveselu en Rumania. Esta base serviría para interceptar misiles intercontinentales desde Irán. El problema es que, en la actualidad, Irán no dispone de ningún misil intercontinental y teniendo en cuenta la supervisión internacional del programa nuclear iraní, parece poco probable que este país vaya a desarrollar este arma en un futuro próximo. Por tanto, Rusia podría tener razón cuando afirma que estas lanzaderas podrían servir también para misiles nucleares, en concreto de un tipo que Estados Unidos usa ahora en submarinos. 

Algunos analistas señalan también a China como la verdadera razón. Según datos de Missile Threat, China ha ido desarrollando varios misiles balísticos con cabezas nucleares, mientras para Rusia y Estados Unidos esta opción había sido vetada por el INF. 

¿Qué consecuencias habrá?

Aún es pronto para decir qué consecuencias habrá. Quizás, ambos países vuelvan a sentarse a negociar. Una cosa son las declaraciones en público donde en ambos lados ha subido el tono durante los últimos dos años, y otra cosa son las negociaciones a puerta cerrada. También es posible que las posiciones se endurezcan más y que se inicie una nueva carrera nuclear, donde se usan otros sistemas para transportar armas nucleares más pequeñas, tales como la administración Trump avanzó en la Nuclear Posture Review. Algunos estrategas consideran el uso de cabezas nucleares con un potencial limitado (low-yield-weapons en jerga militar) como una opción viable. Otros ven en un nuevo despliegue de estas mini-nukes (otro eufemismo militar) un escenario muy peligroso porque podría bajar el umbral psicológico de emplearlos de verdad. 

¿Qué pasará en Europa?

Nuestro continente fue durante la Guerra Fría el territorio con más armas nucleares desplegadas. En ambos lados del telón de acero se desarrollaron diferentes escenarios militares que siempre incluían el uso de armas nucleares. Por este recuerdo tan reciente, tenemos cierta razón por preocuparnos para que no se repita esta amenaza. Todo depende de la cohesión de los gobiernos en esta cuestión. Si los gobiernos europeos, la Unión Europea o la OTAN consideran seriamente el despliegue de nuevas armas en territorio europeo, estamos de nuevo en un escenario como en los años 70. Pero, de momento parece que la Unión Europea no va a tomar ninguna decisión porque tiene otros problemas más urgentes y no va a intentar hacer competencia con la OTAN, donde la mayoría de los socios europeos están representados y donde realmente se toman las decisiones importantes. 

Es difícil imaginar que pasaría realmente cuando se usara una arma nuclear. A modo de simulación, existe esta aplicación de Alex Wellerstein. El Nukemap nos da una idea del potencial destructivo que tienen muchos de los misiles que existen en la actualidad. La gran ventaja que tiene Nukemap es que se trata solamente de una simulación y se puede borrar todos los efectos.

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