Europa bajo presión

Tras el anuncio de la canciller alemana de no presentarse de nuevo a las elecciones, los medios de comunicación se preguntan, cuál va a ser el futuro de Europa. Angela Merkel y su homólogo francés, Emmanuel Macron, son considerados como los garantes de una política proeuropea y de cooperación en temas como la economía o la seguridad. Tras el mandato de Merkel, que termina en 2021, el panorama podría cambiar considerablemente, si el próximo gobierno alemán no continuara la línea proeuropea. Esto podría ocurrir, si el partido de extrema derecha, AFD (Alternativa para Alemania, en sus siglas en alemán) consiguería más votos. Pero el escenario de 2021 es aún lejos, mientras se acercan unas elecciones que podrían ser cruciales para las estructuras institucionales de la Unión Europea: las elecciones al Parlamento Europeo.

Estas elecciones tendrán lugar el último fin de semana de mayo 2019, con lo cual quedan poco más de seis meses. El siguiente mapa muestra la presencia de partidos populistas en los países miembros. El mapa es de 2016, por lo que habrá cambios en los porcentajes atuales. Partidos de extrema derecha en Europa

Principales partidos populistas de derechas en la UE (Fuente: El Periódico)

Todos los partidos comparten un discurso centrado en la inmigración y en temas europeos. El partido griego XA (Amanecer Dorado) tiene una ideología neonazi, mientras otros partido intentan darse una imagen más moderada. Las reivindicaciones en temas europeos son variadas: algunos exigen la salida de la Eurozona, otros quieren cerrar el espacio Schengen, mientras algunos quieren abandonar incluso la Unión Europea, como es el caso del Rassemblement National (anteriormente Front National) en Francia, L’SNS en Eslovaquia y UKIP en Reino Unido, uno de los impulsores del BREXIT. De momento, no se puede predecir, cómo será la composición del Parlamento Europeo a partir de junio 2019.  Cada país (27 tras el Brexit) constituye una única circunscripción, por lo que los votos darán una imagen más fiable del apoyo populista que las elecciones nacionales.

Las implicaciones para las instituciones europeas

Podría ser que los partidos populistas ganen suficiente votos para dificultar decisiones importantes en el pleno. El artículo 48 del Tratado de la Unión Europea confiere al Parlamento Europeo el derecho de codecisión. Esto es especialmente importante en el caso de la Comisión Europea, sobre cuya dirección se decide en el Consejo Europeo (la cumbre de los Jefes de Gobierno) y el Parlamento Europeo que tiene la posibilidad de vetar esta opción. La Comisión Europea es la única institución que defiende los intereses europeos hacia el exterior con voz única, pero esta actuación se limita a las áreas de pesca y de comercio, aquellas áreas donde los países no han tenido ningún problema en ceder su soberanía a una organización supranacional. En las demás materias, la Comisión depende tanto del Consejo Europeo como de los comisarios enviados desde los países miembros. El derecho de codecisión podría ser en este caso crucial, porque tanto el Presidente actual, Jean-Claude Juncker como la Alta Representante, Federica Mogherini, han mostrado una línea claramente europea e unida en la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD). Una mayoría populista podría chantajear la (re)elección de estos cargos. Todo dependería de la futura composición del Parlamento Europeo y de los candidatos propuestos.

Si los partidos de extrema derecha formaran gobierno en sus países, como es el caso de Austria, Polonia, Italia y Hungría, participarían directamente en los foros europeos, como el Consejo (el foro de los ministros enviados a Bruselas) y el Consejo Europeo que se reune dos veces al año y que toma normalmente decisiones de mayor envergadura, como en política exterior. Las disputas sobre el reparto de solicitantes de asilo que se vieron en los últimos meses, son un buen ejemplo de como la extrema derecha puede imposibilitar una línea europea.

Las implicaciones para la seguridad europea

Aparte de las repercusiones dentro de las instituciones europeas que conllevaría el aumento de la presencia de estos partidos, las implicaciones para la seguridad europea tampoco son de desatender.

La Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) tiene en cuenta principalmente dos zonas geopolíticas donde cambios de cualquier tipo influirían directa o indirectamente en Europa. Una es la zona MENA (Middle East North Africa) y la otra el cinturón de países centroeuropeos que formaban antes parte del Pacto de Varsovia. Las protestas civiles que comenzaron en diciembre 2010 en los países norteafricanos y se extendieron a países europeos (15 M en España), son un claro ejemplo de la poca distancia que separan ambos contientes. Pero el ejemplo más urgente y dramático son los refugiados de los países que sucumbieron en una cruenta guerra civil tras las protestas.

En el caso de los países que antes pertenecían al bloque socialista, tanto la OTAN como la UE han realizado una política de expansión para evitar que estos países volvieran a ser incorporados de alguna manera a la zona de influencia rusa. Y ahí reside uno de los mayores problemas que tiene la UE ahora. Como mencioné en el Dilema de Seguridad, ningún actor conoce las verdaderas intenciones de otro actor. Hoy en día es difícil, si el reciente comportamiento militar de la Federación Rusa es una reacción a las recientes incorporaciones o si forma parte de un plan expansivo para el que ahora ha llegado el momento.

Aunque el discurso oficial lo niega, tanto las últimas maniobras militares de Rusia, Mongolia y China, como las actuales maniobras Trident Juncture de la OTAN tienen al otro actor como objetivo. La OTAN está realizando las mayores maniobras desde el final de la Guerra Fría en Noruega, mientras Rusia ha comunicado su intención de realizar pruebas con misiles en aguas internacionales, frente a Noruega.

23 países de la Unión Europea son también socios de la OTAN y encuentran cierta protección militar en esta alianza. Sin embargo, no es una posibilidad remota de que Estados Unidos se retiren más de Europa para aumentar su presencia en el área Pacífico, lo que debilitaría considerablemente la seguridad europea. Por esto, dentro de la UE han nacido dos nuevas inicitativas para reforzar la seguridad militar. La Permanent Structured Cooperation (PESCO) es una cooperación entre 25 de los socios europeos actuales, y la European Intervention Initiative (EII) es una iniciativa francesa para facilitar acciones militares conjuntas fuera de los marcos de la OTAN o la UE.

¿Qué tiene que ver esto con el populismo?

Todas las decisiones relacionadas con la política exterior de la UE se toman en el Consejo, el foro de los ministros de defensa y de seguridad europeos. Esto es así porque los países no han traspasado la competencia en estas materias a la Unión Europea, de lo contrario sería la Comisión Europea que podría tomar estas decisiones. Como mencioné antes, los partidos de extrema derecha podrían bloquear en el Consejo (los ministros) y el Consejo Europeo (compuesto por los jefes de gobierno).

Por lo tanto, la evolución de los partidos populistas podría ser crucial no solamente para la continuidad de la Unión Europea, sino también, para la seguridad.

 

 

 

 

 

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