El dilema de seguridad

El dilema de seguridad es un concepto que surgió en los años 50 en el campo académico de las Relaciones Internacionales. Este concepto describe una situación en la que los países interpretan las acciones en el campo militar de otro país como ofensivo, al que ellos mismo responden con un mayor gasto militar y medidas de seguridad militar. Este escenario es la base de la carrera armamentística que caracterizó gran parte de la Guerra Fría.

John Herz

Aunque Immanuel Kant ya describió en 1795 esta situación en su ensayo Sobre la paz perpetua, fue el jurista y politólogo John Herz quien acuñó este término en su libro Political Realism and Political Idealism, publicado en 1951. John Herz fue un intelectual alemán que cursó sus estudio de Derecho en varias universidades, entre ellas Friburgo, Berlín, Colonia y Bonn. Se doctoró bajo la tutela de Hans Kelsen, jurista austríaco y referente en el Derecho Internacional Público.

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Fuente: Personenlexikon Internationale Beziehungen

Hans Hermann Herz se vio obligado a emigrar en 1935, debido a su pertenencia a la comunidad judía. Como a muchos otros intelectuales, los Nazis le prohibieron continuar su trabajo en Alemania. Después de una corta estancia en Suiza, Herz emigró a Estados Unidos, donde cambió su primer nombre por la versión inglesa John. En 1951, publicó su libro, un ensayo sobre las relaciones internacionales. Este trabajo ya estaba influido por la incipiente Guerra Fría, en el enfrentamiento indirecto entre el bloque oriental, liderado por la Unión Soviética y el bloque occidental, en cuya cúspide se había situado Estados Unidos. Ambos bloques se diferenciaron por su sistema político y su orientación económica. En 1949, se creó la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), una organización regional de asistencia mutua en materias militares, con el objetivo de frenar la expansión de la URSS en Europa Oriental. Varios países del bloque oriental crearon en 1955 una organización similar, el Pacto de Varsovia, como respuesta al rearme de la República Federal de Alemania (RFA).

¿Cuales son los condicionantes de un dilema de seguridad?

En el campo académico de las Relaciones Internacionales existen varias teorías que tratan de explicar los sucesos y sus causas en el mundo. Una de estas teorías es la del Realismo, de la que existen varias versiones sobre las que en este artículo no procede divagar. Para el realismo, el entorno internacional se caracteriza por varias condiciones. Primero, los Estados son los principales actores en la política internacional. Organizaciones internacionales como la Unión Europea, la ONU y otras organizaciones del derecho privado existen, pero no se consideran actores importantes. ¿Qué sería la OTAN sin Estados Unidos? Segundo, los Estados viven en un sistema de anarquía, lo que quiere decir, que no hay ninguna organización ni organismo encima de ellos. Si observamos el contínuo bloqueo de decisiones en el Consejo de Seguridad, no es difícil aceptar esta condición. El sistema de anarquía nos lleva a la tercera condición, la necesidad de autoprotección. Cuando no hay ningún organismo superior a los Estados (que se pueda tomar en serio), los Estados pueden optar por confiar ciegamente en las buenas intenciones de otros países, o puede optar por militarizarse para garantizar su supervivencia. Esta es la opción que eligen la mayoría de los países para poder sobrevivir en el mundo internacional. Ahí nace el dilema de seguridad, porque los países se observan mutuamente, intentando averiguar las intenciones de sus vecino inmediatos o lejanos. Pero ningún servicio de inteligencia, ningún analista de relaciones internacionales y ningún modelo de explicaciones puede averiguar las intenciones de los otros países en su totalidad, y esta es la cuarta condición.

La actualidad nos brinda varios ejemplos. ¿Son las promesas de Kim Jong-un de desmantelar el potencial nuclear Corea del Norte serias? ¿Cómo se controla la seriedad de este proyecto cuando ningún equipo internacional de la  IAEA (International Atomic Energy Agency) tiene acceso al país?

Otro ejemplo de Asia: China se encuentra en plena militarización y fue país invitado a las recientes maniobras de Vostok 2018. En la actualidad, este país no ha destacado por guerras ofensivas y la línea oficial en la política internacional es de contención pero, ¿quién garantiza que esta línea continúe en el futuro?

Los países que hasta la disolución de la Unión Soviética (1991) formaban parte del Pacto de Varsovia han observado la anexión de Crimea por Rusia en 2014 con temor de que les pueda ocurrir algo similar, es decir, que la Federación Rusa trate de “re-”incorporar a estos países de nuevo, mediante el apoyo de grupos pro-rusos, o de evitar al menos su ingreso en la OTAN. Los países bálticos, Polonia e incluso Finlandia, que no forma parte de la OTAN, solicitaron apoyo, por lo que la OTAN ha aumentado su presencia en la región del Mar Báltico.

Fuente del mapa: Securing the Nordic-Baltic region (OTAN)

 

¿Hay una solución para escapar del dilema de seguridad?

Probablemente sea ilusorio pensar que los países dejen mirarse mutuamente sin cierta precaución, incluso cuando forman parte de organizaciones internacionales como la EU, la OTAN o la ONU. Hay conflictos latentes como el de Grecia y Turquía por la isla de Chipre, siendo ambos socios de la OTAN; hay intereses geopolíticos como él de Turquía sobre las zonas kurdas en el territorio de Siria; hay muchos intereses económicos de las grandes corporaciones industriales que tienen un gran interés  enque la demanda por nuevos sistemas de armas no se debilite, y sobre todo, debemos tener en cuenta los cambios internos de los países. Sirva de ejemplo la crispación en el mundo por la llegada de Trump.

Kant, en su ensayo Sobre la paz perpetua, propuso la instauración de una Federación de Estados libres (Völkerbund). Su ensayo se publicó 150 años después de haber nacido el sistema moderno de Estados soberanos con sus conflictos transfronterizos. La idea del Völkerbund  sirvio de calco para la Sociedad de Naciones, tras la Primera Guerra Mundial, y su sucesora, la Organización de Naciones Unidas, tras la Segunda Guerra Mundial. El problema con ambas organizaciones es que la primera carecía de mecanismos de sanciones y no pudo impedir el avance de los fascismos en varios países miembros, y en la segunda no se toman decisiones realmente importantes por el continuo bloqueo dentro del Consejo de Seguridad.  

El concepto del dilema de seguridad sigue tan actual como en la década de los 50 cuando apareció. La cuestión es si nos podemos permitir condicionar recursos en una nueva carrera armamentística, en detrimento de solucionar otros problemas de alcance global, como el hambre en el mundo o la deterioración del medio ambiente.

Un comentario en “El dilema de seguridad

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