La duda y lo humano

¿Cómo explicar todo aquello que se sustrae a nuestra imaginación? ¿Cómo podemos llegar a comprender algo que mueve la acción humana en el mundo de las relaciones internacionales? ¿Cuál es el punto de partida para emprender una investigación en este entramado tan complejo que llamamos Relaciones Internacionales?

¿Lo llamamos Relaciones Internacionales o es preferible llamarlo Sistema Internacional … o quizás se ofrece mejor el concepto de Entorno Internacional? ¿Cuál es la posición del investigador o de la investigadora que trata de investigar un fenómeno en este entorno? ¿Debería limitarse la investigadora a describir y a explicar, si es que es posible? ¿O debería promover con sus contribuciones intentar a cambiar las cosas?

Si intentamos encontrar algo que describe el legado de la profesora Paloma García Picazo, nos quedamos quizás con la duda y ella probablemente estaría de acuerdo con esta apreciación porque la duda es la calidad que caracteriza a un buen investigador. La duda nunca desaparece en la mente de una persona que se dedica a investigar. La duda puede llegar a carcomer la personalidad de cualquier persona pero, cuando soportamos la incertidumbre, la duda puede aportar el nuevo estímulo para continuar investigando lo que se nos presenta casi siempre como inexplicable y a veces, como algo hostil.

Hostil por la (mala) suerte que corren millones de desplazados por guerras civiles, por epidemias, por falta de recursos o simplemente por la falta de esperanza de poder volver a vivir una vida digna en sus propios lugares. Es la vida humana, la suerte de estos millones que han perdido sus vidas en las guerras o en el tránsito hacia un nuevo lugar para vivir, que da la respuesta a la pregunta de por qué investigar algo tan complejo como las relaciones internacionales. La investigación de los fenómenos internacionales carece de cualquier valor sin el interés por las personas. Por otra parte, una investigación en las ciencias sociales debe cumplir el requisito del máximo rigor académico, de lo contrario, no cambiaría nada.

La personalidad de Paloma García Picazo permitirá que cada uno de sus alumnos extraiga sus propias conclusiones tras encontrarse con ella. La percepción de mis compañeros posiblemente difiere algo de la que he expresado aquí, pero esto es porque el trato con nuestra profesora era muy personal(izado). El día que nos reunamos sus ex alumnos, cada uno tendrá su propia anécdota que contar, de esto no tengo la menor duda. Lo que nos une, es la sensación de que le debemos mucho, tanto en lo académico como en lo personal. Nos queda algún recuerdo personal y su legado académico con el que ha sabido seducirnos.

Dª Paloma García Picazo (Profesora de Relaciones Internacionales en la UNED)

¡Muchas gracias por todo!

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